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Cuando la tristeza se esconde detrás de la irritabilidad

El crecimiento y el desarrollo humano marcan pautas de conducta esperables en cada etapa evolutiva, que a veces pueden confundir, pero que son normales. No obstante, estos procesos no se dan de manera rígida, habrá que tener en cuenta también variaciones individuales y culturales. La persistencia de una conducta en una etapa diferente, o su carácter estereotipado, nos hablarían de un problema o un trastorno y deberíamos atender a ello.

Es así entonces que la depresión, podrá manifestarse como un síntoma, un síndrome o configurar una enfermedad. La depresión se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste o interfiere con la habilidad de funcionar del niño: en su hogar, en la escuela, con sus pares. No logra el crecimiento adecuado puede ser un signo precoz en los más pequeños. Esta enfermedad no respeta edades pero cuando más temprana es, más precozmente debe ser tratada para no llegar a cronificarse. La depresión tiene profundas bases biológicas, es hereditaria y afecta a toda la vida del individuo. Pero para que se manifieste no solo hace falta que haya una base genética sino que se necesita de un desencadenante exterior algún suceso estresante. Esto es lo que se ha llamado teoría del doble impacto.

En los niños y los adolescentes se manifiesta de manera diferente al adulto.

En efecto,  el comportamiento de los niños y de los adolescentes deprimidos es diferente al de los adultos deprimidos y a menudo, un estado de ánimo irritable o el aumento de los conflictos con los demás se deben a profundos sentimientos de tristeza. Una mala conducta o irritabilidad, o un problema en el aprendizaje podrían hacemos sospechar que podría tratarse de una depresión en un niño.
Un niño que presente uno o más de los siguientes síntomas de manera asistente deberán alertar a los padres a buscar ayuda adecuada:

  • Tristeza persistente.
  • Desesperanza
  • Pérdida del interés en sus actividades favoritas
  • Aburrimiento.
  • Aislamiento social
  • Hostilidad.
  • Baja autoestima.
  • Dificultad para relacionarse
  • Quejas frecuentes de enfermedades físicas como por ej: dolor de cabeza o de estómago.
  • Pobre concentración en la escuela.
  • Cambios notables en el sueño y el apetito.
  • Habla de escaparse de su casa o con pensamientos o comportamientos autodestructivos.
  • Enuresis y miedos entre otros.

En las dificultades en el aprendizaje lo fundamental es la falta de concentración. Los maestros manifiestan que el niño “sueña despierto”, tiene falta de motivación, pérdida de interés, hay aparición de tareas incompletas. Como no copian en clase tienen más tareas y esto motiva mayor conflicto con los padres. Presentan sentimientos de: ser inútil, estúpido, feo o culpable y tener sentimientos de persecución. Es frecuente que proyecten sus sentimientos de baja autoestima en creencias de persecución con ideas como: “todos me odian” “no soy un buen chico”. Es frecuente que el niño deprimido aparezca la necesidad de satisfacer ciertos “caprichos” como comer golosinas, etc. A veces pueden alimentarse en exceso y de manera voraz. En algunos niños y adolescentes, se observa aumento excesivo de peso, pero lo habitual es que estos últimos lo pierdan en lugar de aumentarlo.

Los adolescentes deprimidos también pueden abusar del alcohol o de otras drogas para sentirse mejor.

PERO CUANDO HABLAMOS DE DEPRESIÓN en el adolescente HABLAMOS DE PÉRDIDA DEL PROYECTO, DE LA AUTOESTIMA, DEL SENTIDO DE LA VIDA, DE UN VACÍO INSOPORTABLE, DE UN DOLOR PSÍQUICO QUE SUPERA LO IMAGINABLE.

“NADA VALE LA PENA, TODO DA IGUAL”.

Los rasgos predominantes de la depresión durante la adolescencia son la tristeza, la irritabilidad (La irritación representa lo que les significa “vivir”).

Presentan ansiedad y  aburrimiento. Estos signos generalmente están acompañados de una franca actitud negativa ante el estudio, de  baja autoestima, desesperanza, desvalorización y pérdida de la capacidad de sentir placer e interés por lo que se hace.

Hay disminución en el rendimiento de las actividades escolares, incremento en los conflictos y aumento de las conductas disruptivas, tales como actitud de oposición, uso de sustancias adictivas, agresividad y el hecho de estar poco dispuesto a hablar acerca de sus actitudes

La tolerancia a la frustración es generalmente baja y sus familiares dicen que el adolescente “explota por cualquier cosa”. Y generalmente tienen actitudes agresivas.

Las alteraciones del estado de ánimo se expresan a menudo en días variados, en algunos de los cuales el estado de ánimo, la conducta y los sentimientos son normales, mientras que existen otros períodos intercalados de sentimientos de depresión e irritabilidad.

El núcleo emocional común está constituido por:

  • Tristeza
  • Hostilidad dirigida hacia adentro
  • Vergüenza
  • Timidez
  • Con frecuencia el joven es extrovertido y la niña tiene conductas de autodañarse y humillarse.
  • Están descontentos.
  • Insatisfechos.
  • No sienten placer por nada (Anhedonia).
  • Están irritables.
  • Con oscilaciones diarias del humor. (Esto es característico a estas edades y confunde a los padres).
  • Están hipersensibles al entorno.
  • No pueden manifestar cómo están.
  • Tienen Ideas de auto desprecio y baja autoestima.
  • Pueden pasar por momentos de agitación.
  • Y disminución de la socialización.
  • Con pérdida de la energía habitual.
  • Hay antecedentes familiares de Depresión Mayor, alcoholismo, ansiedad.

La depresión en un adolescente puede ser descripta como infelicidad e intranquilidad, ya que nada le parece bien. Además, la insatisfacción suele ser en general el rasgo común en la historia de su medio familiar.

Manifiestan tener un “Sentimiento de soledad en la vida”, que “Tengo problemas con el enojo”. Y presentar – Rumiación de ideas.

 

Suelen dormir demasiado (Hipersomnia). Y tener fatiga crónica.

El mayor riesgo a esta edad es el del Suicidio: PLANEAN Y EJECUTAN.

Recordar que la depresión en el adolescente puede estar enmascarada.

Otras formas de manifestar su estado es decir “Estoy cansado”.

Hay un pensamiento estereotipado.

Suelen tener IDEAS DE MUERTE INTENSAS. Y nunca hay que desestimar esta advertencia.

El gran RIESGO es el del CONSUMO DE DROGAS QUE ENMASCARA EL CUADRO.

Suelen presentar tendencia a la prostitución y a la delincuencia.

Con respecto a las alteraciones del sueño, en los niños depresivos se expresa con frecuencia la sensación subjetiva de insomnio inicial.

El insomnio medio es frecuente en niños pequeños

Y el insomnio terminal es más frecuente en los adultos depresivos.

El aburrimiento es el sentimiento más comúnmente descripto entre los adolescentes depresivos y se encuentra relacionado con el sentimiento de apatía, infelicidad e indiferencia. Los adolescentes depresivos son mucho más lábiles y proclives a los cambios que los que no lo están.

La presencia de depresión en el adolescente no siempre se detecta a tiempo, debido a la poca asistencia a los servicios de salud; así como por las características del comportamiento propias de este período transicional.

 

Se define Trastorno Depresivo Mayor: al estado de ánimo depresivo o anhedonia por 2 semanas.

Y al Trastorno Distímico: como un estado de ánimo disfórico durante al menos 1 año. No hay períodos prolongados en que esté bien. Si se asocia a Depresión Mayor decimos que se trata de una Depresión Doble con sintomatología crónica.

 

 

COMORBILIDAD:

Otros trastornos psiquiátricos 40-70%

Ansiedad 50-70%

Distimia 30-80%

Trastornos de conducta 10-80%

Abuso de sustancias 20-30%

Trastornos de la personalidad  60%

CONSECUENCIAS:

  • Más recaídas
  • Más suicidios
  • Menor rendimiento general
  • Deterioro de las relaciones interpersonales
  • Mayor riesgo de consumo
  • Peor respuesta al tratamiento
  • Mayor utilización de los recursos de salud
  • Mayor costo

Por lo tanto su diagnóstico y tratamiento temprano son cruciales, la medicina pone al alcance de todos instrumentos diagnósticos y tratamientos eficaces para salir del problema. Dentro de un marco integral, la Psiquiatría infantil valiéndose de la clínica, de exámenes de laboratorio del funcionamiento cerebral, de estudios por imágenes, y de la interdisciplina con psicodiagnóstico y terapias individules y/o familiares, puede alcanzar un diagnóstico fiable lo que lleva a un tratamiento racional y adecuado para cada paciente todo en el marco de utilizar las capacidades resilientes del niño, del adolescente y de sus familias.

 

 

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